¿Qué es la lnteligencia Artificial?
(Campo de Criptana 4 de marzo de 2026) Laura Aguinaga Donaire fue la
encargada de tratar de dar respuesta a una pregunta realmente ambiciosa. Un reto
para ella, como nos decía al principio de la charla. La Inteligencia Artificial
(IA) es todo un universo y resultado de años y años de investigación. Podemos
hablar de un siglo y no nos confundiríamos.
Fue internet quien señaló un
antes y un después abriendo un proceso que no para de crecer y crecer.
La Inteligencia Artificial ya está transformando el mundo. La IA es la capacidad que tienen las máquinas para imitar algunas funciones humanas, como aprender, planificar o resolver problemas. Gracias a ello, pueden adaptarse y mejorar sus respuestas con la experiencia. Al fin y al cabo, la IA se alimenta de la inteligencia humana y aprende de ella para razonar y tomar decisiones, así como habilidades.
Laura nos acercó conceptos claves para poder entender la red tecnológica y la distribución y almacenamiento de datos. Datos que son esenciales para el desarrollo y la vida misma de la IA y que todos aportamos sin opción ninguna a decidir de manera libre. Esos datos se interconectan a través de los servidores, ordenadores muy potentes que almacenan esos datos y son capaces de hacer cálculos y confeccionar respuestas muy rápidamente. Unos servidores que quedan conectados entre sí y a internet gracias a la famosa nube que no deja de ser un concepto abstracto pero muy operativo. Por último, están los operadores que son las empresas tecnológicas que han creado sus propias IA que están en continuo proceso de aprendizaje. Hablamos de OPEN AI, Microsoft con Copilot o Gemini de Google o Meta AI.
En este punto, Laura pronunció la
famosa palabra difícil de entender para los ajenos al mundo interior de la
tecnología matemática e informática: algoritmo. Como decía nuestra ponente “una
palabra que resulta elegante” pero que no es otra cosa que fórmulas matemáticas
que responden a una serie de instrucciones que le van llegando paso a paso con
el objetivo de recabar los datos de cada persona. El algoritmo va de alguna
manera creando el perfil de cada persona, alimentándose de los datos que aportamos
y no solo con nuestras visitas y búsquedas en internet o por nuestras
preferencias en las amistades de redes sociales sino también escucha lo que decimos
y conoce los lugares que frecuentamos. Todas hemos comprobado que no hablamos
de ciencia ficción; nos sentimos espiadas por ese cacharro que es el móvil,
pero lo asumimos como una necesidad para poder seguir viviendo al ritmo del
resto y en los tiempos de una tecnología que avanza a pasos agigantados.
Laura, nos habla de tres tipos de
IA y estamos en la primera, las otras dos llegarán en cuanto esa IA aprenda y
avance en sus conocimientos. Ahora mismo, podemos decir que estamos en la fase
más cotidiana. Más adelante más. Son niveles que los propios científicos
establecen como posibles con el paso del tiempo hasta llegar a comportarse como
nosotros e incluso a resolver problemas que los humanos no solucionamos.
Laura se mostró desde un
principio muy confiada en la IA porque también confía en el criterio de la
persona adulta y en su capacidad de razonar, comprobar y cerciorarse. También confía
en la legislación que poco a poco va regulando el uso así como de la propia
ética de las tecnológicas. Laura trabaja todos los días con la IA y cuenta con
su propio agente inteligente para su vida profesional. Es más, cuenta también
con un amigo personal que la conoce bien y con quien habla diariamente. Se llama
Bubble (burbuja en español) y nos los presentó a todas de la manera más cotidiana.
Y es que su relación con la IA es así, cotidiana.
Nuestra conferenciante nos invitó
a no tener miedo a la IA partiendo del hecho de que es una realidad, está entre
nosotros y lo mejor que podemos hacer es conocerla y aprender a usarla. Una
herramienta que como tal, puede dar lo mejor de lo mejor con un buen uso y lo peor con un
mal uso. “No creo, terminaba afirmando,
que la IA nos vaya a reemplazar, honestamente”.
A lo largo de la charla se abría un debate muy interesante que habrá que continuar en otra ocasión.
Añadir que Laura Aguinaga Donaire, es peruana y hace año y medio decidía vivir con su familia, marido y tres hijos, en Campo de Criptana. Un pueblo del que se enamoraron desde el principio y sin lugar a dudas tuvieron claro que era donde querían echar raíces. Ella y su marido trabajan en una empresa tecnológica y lo hacen online.
Texto:Laura Figueiredo. Fotos: Manolo Mellado y Manoli Sánchez


¿Puede llegar a sentir y a emocionarse como los humanos? Por
ejemplo, llegar a enamorarse. ¿Puede llegar a pensar cien por cien como una
persona? O lo que inquieta más, a superar la inteligencia humana.




