jueves, 27 de febrero de 2025

 

Vivimos más años y bien

Esta vez fue la doctora Dámaris Gómez-Pimpollo quien compartió con Antares y un buen número de invitadas su exposición sobre “Envejecer saludablemente”. En una primera parte, el enfoque fue el del envejecimiento desde el punto de vista demográfico y en una segunda, se abordaron temas como la alimentación, el ejercicio físico y la actividad social.

Dámaris nos sorprendió con porcentajes y gráficos que exponen claramente como en cien años y en menos, la demografía ha cambiado y las estadísticas nos muestran estadísticas con diferencias considerables. Así, para empezar, la media de esperanza de vida llega ahora a los 87 años, mientras que era una edad impensable a principios del pasado siglo. Los motivos están en una mucha mejor sanidad, cuidados, formas de vida, bienestar… A la vez que la esperanza de vida sube, también desciende drásticamente la mortandad infantil, aumentando la eficacia reproductiva.

Especial hincapié ponía la doctora en el tema del descenso poblacional, advirtiendo que lo cierto y verdad es que la población crece y crece. No hay que ser catastrofistas, decía Dámaris, quien mostraba cómo la pirámide clásica en estas últimas décadas y tras el boom de nacimientos de los 50 y 60 ha cambiado su forma. Ahora la parte más gruesa se encuentra en la mediana edad y en una edad avanzada, que son precisamente los nacidos en las décadas de tantas familias numerosas. Personas que van cumpliendo años y acercándose y superando los 60 y los 65.

Esas personas son un claro ejemplo de cómo la población vive más años y bien. Son abuelos que llevan una vida activa y se pueden, fácilmente, ver en las puertas de los colegios en convivencia con sus nietos. Son una generación que nada tiene que ver en su forma de vida y aspecto con los padres a quienes ya se les veía viejos con 50 años. Tenemos una sociedad madura y mayor relativamente sana y que puede aportar mucho a la sociedad. Es una población que vive muchos años y bien.

Con ese bien nos referimos a que goza por lo general de buena salud, calidad de vida, independencia y bienestar.

Muy interesante y cierto, era el gráfico en el que en un triángulo isósceles el peso mayor recaía en la actividad, siendo menor en los lados del ser y el estar. Es con el tiempo cuando la actividad disminuye o se transforma y el ser y estar cobra más presencia y peso. Más solera.

Alimentación, ejercicio físico y bienestar

emocional

En esta segunda parte, Dámaris se centró en lo que no por veces repetido, no venga bien escucharlo una vez más. Siempre aporta alguna novedad.

Alimentación con dieta mediterránea, beber 2 litros de agua al día y alimentos ricos en calcio.

Ejercicio físico, algo en lo que la gran mayoría de las personas que van entrando en edades más avanzadas están muy concienciadas. Buscar el ejercicio que nos guste, saberlo hacer con moderación y adecuado a nuestras capacidades es importante: natación, yoga, caminar, pilates, andar (recomienda con dos bastones para no dañar las rodillas).

En cuanto al bienestar emocional, es esencial mantener una vida social y la relación familiar con amor. El poder de la compañía y la amistad es muy importante, así como la capacidad de dar y recibir. Desarrollar hobbies y disfrutar del tiempo libre y esencial: mantener la ilusión, metas que nos estimulen. Con la edad se van renunciando a unas, pero hay que sustituirlas por otras.

La actividad mental, ejercitar el aprendizaje y no dejarnos avasallar por las novedades tecnológicas. Pedir paciencia y que se nos enseñe.

Es muy habitual la tendencia a no reconocer el paso de los años. Hay que saber y reconocer nuestras limitaciones y no quedarnos parados en ellas, pero tampoco ignorarlas sin poner precaución y medios.

Dámaris, comenzaba la charla con una diapositiva de las famosas Chicas de oro y terminaba con una diapositiva en la que se podía ver a nuestra chirigota “Lo que resudan los molinos” en plena actuación llena de humor con la frase…

El final a la exposición, que contó con mucha participación del público, lo puso Dámaris con un poema de Benedetti.

Gracias Dámaris, esperamos que vuelvas.

Laura Figueiredo y fotos de Matilde Mellado y Manoli Sánchez


AQUÍ NO HAY VIEJOS, SIMPLEMENTE NOS LLEGÓ LA TARDE 

Aquí no hay viejos

Solo, nos llegó la tarde:

Una tarde cargada de experiencia

Experiencia para dar consejos.

Aquí no hay viejos

Solo nos llegó la tarde.

Viejo es el mar y se agiganta.

Viejo es el sol y nos calienta.

Vieja es la luna y nos alumbra.

Vieja es la tierra y nos da vida.

Viejo es el amor y nos alienta.

Aquí no hay viejos

Solo nos llegó la tarde.

Somos seres llenos de saber.

Graduados en la escuela.

De la vida y en el tiempo

Que nos dio el postgrado.

Subimos al árbol de la vida.

Cortamos de sus frutos lo mejor.

Son esos frutos nuestros hijos.

Que cuidamos con paciencia.

Nos revierte esa paciencia con amor.

Fueron niños, son hombres, serán viejos.

La mañana vendrá y llegará la tarde.

Y ellos también darán consejos.

Aquí no hay viejos

Solo nos llegó la tarde.

Joven: si en tu caminar encuentras.

Seres de andar pausado.

De miradas serenas y cariñosas.

De piel rugosa, de manos temblorosas.

No los ignores ayúdalos.

Protégelos ampáralos.

Bríndales tu mano amiga.

Tu cariño.

Toma en cuenta que un día.

También a ti, te llegará la tarde.

Mario Benedetti

 

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