sábado, 22 de febrero de 2025

 

Una cata con un final muy amargo

Ese era el sabor con el que terminaba la cata de vinos. Un sabor amargo con un color oscuro, un tacto hiriente y un olor a tragedia. Sus caras siempre amigables y agradables, se marcharon desencajadas y angustiadas. Poco después, llegaba la dramática noticia, Álvaro, el nieto de 3 años de nuestros amigos, Dinita y Alipio, moría asfixiado por una maldita uva. El intento de reanimación no pudo dar vida. Y así, de un momento a otro, lo que era y estaba siendo un encuentro feliz se transformó en una despedida sin palabras y llena de dolor.

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Queridos Dinita y Alipio, pocas palabras para un dolor tan grande. Desde esta asociación, Antares, a la que tanto habéis aportado y seguís aportando, un abrazo de corazón.

Un abrazo y un poema muy llorado de nuestra poeta, Juana Pinés.


Hay veces que la noche se nos derrama en sombras,

en puñales de luto que nos matan el alma,

en negros alacranes cegándonos los ojos,

en silencios de fuego con escozor de lágrimas.


Hay veces que la muerte llega así, prematura,

irrevocable, altiva, indiferente, amarga,

y troncha lo más puro, lo más bello que había,

la sagrada inocencia, el candor de la infancia.


Sé que la sal se ha hecho dueña de vuestros ojos,

que os estorba la vida, que el dolor no os alcanza

para tanta derrota, para tanto tormento,

para esa negra angustia que muerde a

dentelladas.

Pero tal vez ya exista un cortejo de estrellas

cabalgando en silencio en medio de las albas

para buscarle al niño que tan temprano duerme

un lecho suave y tibio hecho de nubes blancas,

o un jardín que sea eterno, hermoso para 

siempre,

lleno de colibríes, de flores y fragancias

para abrazar su cuerpo con tibiezas de madre

y arrullarle muy suave, y cantarle una nana.


Juana Pinés y con ella Antares

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