sábado, 4 de diciembre de 2021

TALLERES DE RELAJACIÓN


La Bola de Cristal nos ofreció dos sesiones de relajación que se celebraron los días 18 y 25 de noviembre, a las que asistieron varias socias de Antares.

En esta ocasión el taller trató de enseñarnos alguna técnica para relajarnos y de esta forma rebajar la activación que soportamos tanto física como psicológicamente. 

Esta tensión, activación, si es sostenida en el tiempo, repercute de forma directa e indirecta en otras afecciones que tengamos, de manera que resultarán agravadas por un complejo sistema de interacción entre el sistema nervioso simpático (responsable del tono muscular, tenso en diferentes situaciones de estrés y nerviosismo), la duración del tiempo que el cuerpo está en tensión, soportando el estrés y el esfuerzo físico y psicológico que ello requiere para la persona, y su influencia en el sistema inmunitario, vascular y otros muchos sistemas y órganos que se ven afectados.


Practicar de forma habitual la relajación es muy útil y beneficioso para aquellas personas que cuentan con una activación psicofisiológica excesiva, o simplemente para sobrellevar el día a día, o mejorar otras enfermedades. 
Hay diversas técnicas sencillas, pero se requiere encontrar la más efectiva para cada persona.

Diferentes especialistas aconsejan realizar la práctica de entrenamiento de la relajación, para aprender y adquirir la técnica, de esta forma se automatizan ejercicios que luego se pueden aplicar de forma "resumida" o centrándose en la parte del cuerpo que lo necesita, siempre que se haya adquirido la técnica y se consiga relajar el interior de la persona.

Las  personas que tienen la técnica adquirida son capaces de llevar la relajación al interior, utilizando una versión reducida de la técnica aprendida cuando lo requieren. Quien nunca ha aprendido a relajarse y no tienen el hábito y la práctica dominada, cuando lo necesitan, no son capaces de aplicar la técnica de forma efectiva, porque aplican una relajación superficial que no llega al interior.

Las sesiones son sencillas pero requieren entrenamiento y lo que al principio lleva mucho tiempo, luego no.
Lo primero es reconocer sensaciones de estrés, angustia y tensión muscular.
Lo siguiente es empezar a aplicar las técnicas aprendidas cuanto antes, al menor síntoma.

En muchas ocasiones, a lo largo de la adquisición, surgen dificultades no superadas por los aprendices de estas técnicas. Son problemas que dificultan el aprendizaje de la relajación.
 - Con frecuencia es necesario realizar un control cognitivo previo, para bloquear ciertos pensamientos invasivos, perturbadores y constantes que, en muchas ocasiones, impiden la relajación. Pueden ser simples obligaciones o tareas por realizar, o una revisión de lo importante que no debo olvidar hacer, o darle vueltas a preocupaciones. 
-  La percepción de varias sensaciones mientras nos relajamos, que son habituales pero preocupan a la persona como si fuesen algo anormal. Pueden ser sensaciones de mareo, tic, espasmo o calambres, que suelen aparecer a lo largo de la relajación y no suelen tener mayor importancia.
-No dedicar el tiempo suficiente para adquirir la práctica de la técnica y lograr dominarla para que sea efectiva. 

Las técnicas de relajación son habilidades que se pueden aprender con la práctica, como todas las habilidades, pero se necesita ser paciente con uno mismo.


Entrada ofrecida por Rosa Gutiérrez. Fotos de la sesión de Manoli Sánchez.





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