lunes, 1 de junio de 2026

 


Tener un sueño reparador es una suerte

27 de mayo de 2026. El sueño reparador y sano es algo tan necesario como difícil de disfrutar. Al menos así lo reflejan las últimas estadísticas: el 14% de la población en España padece insomnio crónico y casi el 50% sufre episodios ocasionales o mala calidad del sueño. El porcentaje entre los 18 y 34 años se dispara hasta el 80%, a menudo relacionado con el uso de dispositivos electrónicos en la cama.

El tema de nuestra última charla en este curso fue el Insomnio, un tema que nos acercaba la doctora Carmen Sánchez-Manjavacas.

Un sueño reparador es esencial para una vida sana y despierta, aunque parece que para muchos se convierte en una pesadilla a casusa del insomnio bien crónico bien ocasional.

Carmen nos recordaba las funciones del sueño que van desde consolidar recuerdos o procesar emociones y mejorar el estado de ánimo hasta funcionar como elemento inmunológico, facilitar y ordenar procesos digestivos y reparar las condiciones físicas entre otras. Los problemas de insomnio crean alteraciones psíquicas y físicas.

Carmen nos recordaba como el sueño tiene una fase REM que se manifiesta con un movimiento rápido de los ojos con un sueño de gran viveza, con alta actividad mental y emocional. Es la fase en las que se producen los sueños y abarca el 25% del sueño. La fase No REM es un sueño profundo y reparador con descanso físico y cerebral.

Alteración del sueño con el paso de los años

El hecho es que con la edad es cuando aparecen los problemas de sueño, aunque el insomnio también puede afectar a personas jóvenes. Disminuye la melatonina y la fase NO REM se acorta; hay cambios en los ciclos circadianos de tal manera que uno se despierta más temprano con independencia de la hora en la que uno se acueste. Además, hay problemas propios de la edad que no favorecen la continuidad del sueño y psicológicos, así como efectos secundarios de medicamentos.

Tratamiento

La última parte de la exposición, Carmen la dedicaba al tratamiento del insomnio, estableciendo varias alternativas.

1.      Terapia cognitiva conductual: enfoque psicológico basado en evidencia científica que aborda la conexión entre pensamientos, emociones y comportamientos. Muy relacionada con hábitos saludables.

2.      Hábitos saludables del sueño: cena ligera, rutina, ejercicio suave diario y no intenso al final del día. Buena temperatura, ventilación de la habitación, evitar alcohol, tabaco, siesta…

3.      Cronotipos: se trata de reorganizar los ritmos circadianos controlando tiempos o bien mediante la ingestión de melatonina exógena que no tiene contraindicaciones y que puede resultar unida a hábitos de higiene del sueño. Hasta los 2mg se comercializa como complemento alimenticio. Por encima ya es un medicamento y se recomienda no superar los 6mgr

4.       La fitoterapia utiliza plantas medicinales como la valeriana, la pasiflora y la melisa para tratar el insomnio leve. La más efectiva resulta la valeriana.

5.      Es el último escalón en el tratamiento del insomnio, los medicamentos. En este cuadro está el conjunto de medicamentos antidepresivos con fuerte sedación y los más más usados son la trazadoma o mirtazapina.

Dentro de los medicamentos están los ansiolíticos agrupados en las benzodiacepinas. Unos medicamentos que no están indicados para insomnio crónico, solo para los de corta duración. Tienen efectos secundarios importantes al empeorar la calidad del sueño. No deben usarse más de unos días pues crean adición a las dos semanas. Tienen efectos adversos como problemas de memoria o deterioro cognitivo.

Por otra parte, es habitual usar medicamentos antihistamíticos (para alergias) para facilitar el sueño pues algunos lo provocan.

Laura Figueiredo. Fotos, Manoli Sánchez y Maria Ángeles