Un granito de arena a favor de Juan
Valdés
Leal
El granito
de arena lo puso Jesús Vaquero, graduado en Historia del Arte con el aplauso de
la Asociación Antares de Campo de Criptana. Era miércoles, 12 de febrero y
tocaba charla.
Jesús primero nos sitúo ante la figura de Juan Valdés, un hombre del siglo XVII, pintor, escultor, arquitecto... una persona poliédrica muy propia del Siglo de Oro español. Un artista que desarrolló prácticamente todo su trabajo en Sevilla donde tenía su taller. La ciudad hispalense gozaba de una actividad intensa gracias al comercio con América. Instalada en la prosperidad económica y en la religiosidad férrea, nos indicaba Jesús. De hecho, hablamos de una España sumida en la Contrarreforma tras el surgimiento del protestantismo y en un estilo artístico, el Barroco, con sus formas exultantes, llenas de movimiento y de contrastes.
Jesús primero nos sitúo ante la figura de Juan Valdés, un hombre del siglo XVII, pintor, escultor, arquitecto... una persona poliédrica muy propia del Siglo de Oro español. Un artista que desarrolló prácticamente todo su trabajo en Sevilla donde tenía su taller. La ciudad hispalense gozaba de una actividad intensa gracias al comercio con América. Instalada en la prosperidad económica y en la religiosidad férrea, nos indicaba Jesús. De hecho, hablamos de una España sumida en la Contrarreforma tras el surgimiento del protestantismo y en un estilo artístico, el Barroco, con sus formas exultantes, llenas de movimiento y de contrastes.
Juan Valdés carga con la leyenda negra que sobre él se teje en el siglo XIX. Se le describe como un hombre de mal carácter, iracundo, extraño y violento. Un perfil que nace en gran medida de sus pinturas oscuras y tristes y que le valió el sobrenombre de “pintor de la muerte”. Contemporáneo del también pintor sevillano, Murillo a quien por el contrario se le conoció por el pintor de la luz. La fama mala de uno frente y la buena fama del otro evitaron que los franceses se llevaran cuadros del pintor de la muerte mientras que muchos del pintor de la luz fueron robados y llevados hasta Francia durante la invasión de Napoleón.
Juan Valdés se forma en Sevilla primero para pasar luego a Córdoba donde va adquiriendo fama en el taller del maestro Antonio del Castillo. Se traslada de nuevo a Sevilla donde reside ya el resto de su vida.
Jesús Vaquero nos fue llevando de un cuadro a otro. Todos de temática religiosa y para decorar y formar parte de conventos, altares, iglesias e instituciones eclesiásticas. En ellos, nuestro conferenciante, nos fue enseñando los detalles propios del Barroco como el contraste entre la serenidad de rostros frente al sufrimiento y caras desencajadas de otros. Espacios con multitud de personas aglomeradas, en movimiento, con posturas forzadas, pinturas explosivas en las que el cristianismo siempre vence ante la irrupción del mal. Valdés se descubre como el pintor del barroco pleno.
Nuestro artista sevillano pintaba muy deprisa y es amplia su obra. Trabajó mucho y contó sin embargo con pocos medios económicos. Por el contrario, su rival, Murillo fue un pintor menos prolífico y con muchos más recursos.
Jesús Vaquero fue pasando por la pantalla cuadros de Valdés explicando y resaltando sus características, simbología y anécdotas: La exaltación de la cruz, La flagelación de San Jerónimo, Procesión de Santa Clara y La Expulsión de los sarracenos, Los esponsales de la Virgen María y San José; El sacrificio de Isaac; una Inmaculada para la Iglesia de S. Benito; serie de S. Ignacio de Loyola; San Fernando…hasta llegar a la última parte de la conferencia con los Jeroglíficos de las postrimerías encargados por la Hermandad de la Santa Caridad y que todavía se pueden ver en la Iglesia del Hospital de la Caridad en Sevilla.
Se encargaron a Valdés Leal dos pinturas para esta capilla hospitalaria: In ictu oculi y Finis gloriae mundi que aluden a lo efímero de la vida terrena y a la universalidad de la muerte. Y es que como nos decía Jesús, la muerte nos iguala a todos. Fueron estas pinturas sin escrúpulos para presentar el rostro de la muerte y lo que esta descompone el cuerpo, lo que valió a nuestro pintor el nombre de “pintor de la muerte”.
Gracias Jesús por tu participación y
por compartir con Antares tus conocimientos y además hacerlo de una manera tan
amena y didáctica.
Y este ha sido el grano de arena que entre todos hemos puesto a favor de la figura y el trabajo de Juan Valdés Leal, un pintor también de la vida y cuya fama fue limitada bajo la sombra de Murillo.
Laura Figueiredo y Matilde Mellado
Y este ha sido el grano de arena que entre todos hemos puesto a favor de la figura y el trabajo de Juan Valdés Leal, un pintor también de la vida y cuya fama fue limitada bajo la sombra de Murillo.
Laura Figueiredo y Matilde Mellado
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