viernes, 6 de noviembre de 2026

 



SANTA TERESA DE JESÚS, PATRONA DE ANTARES

Hace un tiempo que la presidenta de la Asociación Cultural de Mujeres Antares, Manoli Sánchez, proponía nombrar a Santa Teresa patrona de la asociación. En principio, se miró sobre todo, la relación de la santa con la literatura y el mundo de la cultura, actividad muy vinculada a Antares. A ello se añadía el hecho de que la santa de Ávila era una mujer que supo hacerse oír en medio de un mundo de hombres en pleno siglo XVI.


Y así lo hicimos con el apoyo de la Junta y de la Asamblea. El 15 de octubre de este año, día de Santa Teresa de Jesús, comenzó con una misa a las 9 de la mañana para luego disfrutar de unos buenos churros y chocolate juntas.
Como asociación cultural y no solo gastronómica, aunque también debe tener su espacio, se han organizado dos charlas sobra Santa Teresa. Una desde un aspecto más literario y biográfico ofrecida por Carmen Teresa Sánchez-Gil, profesora de Lengua y Literatura en el IES Isabel Periñán y Quirós y una segunda de Mercedes Ramos, profesora de Religión desde un aspecto muy humano y de fe.
Todo un acierto de charlas que nos han llevado a una mujer extraordinaria con mucho que enseñarnos en pleno siglo XXI.



Santa Teresa entre el fervor místico y el carácter

 tenaz

La figura de Santa Teresa siempre despierta interés y si es Carmen Teresa Sánchez-Gil, profesora de Legua y Literatura en el IES Isabel Perillán y Quirós de Campo de Criptana, quien nos acerca su figura literaria, apoyada en la vida de la santa y más de una y dos anécdotas, la tarde se convierte en un rato de lo más agradable e ilustrativo.


Santa Teresa de Jesús fue Teresa de Cepeda y Ahumada (1515.1582) una de las mujeres más grandes de la literatura y la historia de España. Una de las máximas figuras de siglo de Oro español y del misticismo.

Carmen Teresa nos explicó las dos ramas religiosas y literarias del Siglo XVI. Por una parte, los ascetas, como Fray Luis de León, quienes buscaban a Dios por la vía iluminativa. Santa Teresa y San Juan de la Cruz iban más allá buscando la unión con el Creador hasta llegar al estado de misticismo. Era el camino de los místicos.

Desde el principio nuestra profesora nos presentó a la santa como una mujer ilustrada para sus tiempos, leída, en un principio con libros de caballería que su madre le daba, y muy adelantada a sus tiempos. Una mujer tenaz y persistente en medio de un mundo de hombres que le llevó a no ser entendida por políticos de su tiempo y por la Iglesia. Tampoco lo fue por su propia familia de la que sí recibió mucho mimo.

De hecho, era una mujer difícil de entender con muchas contradicciones y con poca salud. Como nos decía Carmen Teresa “una mujer malona” por sus enfermedades llegando a darla por muerta. Se le atribuyen milagros y que sabía calmar malos espíritus.

Pero si Teresa de Cepeda es Santa Teresa de Jesús no es por sus enfermedades, lo es por su continua búsqueda de Dios lejos de cualquier tipo de imposición. Una vida de camino hacia la Verdad y la unión con la Divinidad. Todo un proceso de años de sufrimiento, dolor e incomprensión.

Es ya cerca de los 40 años cuando vive la experiencia del misticismo y ese llamado arrebato divino y de matrimonio con Dios. Es entonces cuando entiende su misión: sus fundaciones, la fundación de la Orden de las Carmelitas Descalzas y evitar que la fe se resquebrajase con la llegada del protestantismo.

Una vida de éxtasis que no le impidió a Santa Teresa mantener también los pies en la tierra. Supo hacer frente a las dificultades para poner en marcha la fundación de las Carmelitas Descalzas en muy diversos puntos de España buscando la vuelta a la austeridad, humildad, sencillez y el silencio para la oración.

Una literatura complicada

Santa Teresa se enfrentaba al gran problema de cómo que explicar lo inexplicable. ¿Cómo escribir sobre el éxtasis divino? ¿Cómo contar la experiencia de la unión con Dios vivida tan intensamente? Una vivencia que recoge en el libro de “Las Moradas”, obra cumbre del misticismo y que resulta intenso y complicado. A él se suman otros títulos sobre aspectos de la vida de la santa muy diferentes: “El libro de la vida”, “Camino de perfección”, “El libro de las Fundaciones”… Tiene también una interesante obra poética en la que es muy frecuente el uso de paradojas y antítesis para tratar de explicar lo inexplicable. Son famosas frases de Santa Teresa como “Vivo sin vivir en mí” o “Muero porque no muero”. 


Santa Teresa, una santa muy de nuestros días 

Mercedes Ramos Pedroche supo de manera entrañable y desde el corazón acercarnos a Santa Teresa hasta nuestros días, en pleno siglo XXI. Nos acercó una figura humana y alejada la imagen que de ella se suele tener: una mujer elevada y sólo al alcance de los muy místicos.

Una charla que empezaba Mercedes aclarando que para nada es una especialista en Santa Teresa de Jesús, pero que, como ella, es una enamorada de Jesucristo. Una mujer extraordinaria, con huella hasta nuestros días y con una vida y mensaje que llega hasta el hoy. Nuestra amiga Mercedes nos contó muchas cosas de Santa Teresa, pero lo mejor de todo fue cómo nos lo contó, cómo habló de ella. Llevaba a la santa de Ávila en el corazón y así nos la hizo sentir a todas las que esa tarde participamos de la charla. Hablo de ella desde una profunda fe.

Esa tarde todas nos acercamos a una Santa Teresa muy humana y sobre todo a una mujer, que en tiempos en los que poco se escuchaba a las mujeres, supo hacerse oír y respetar no sin pocos problemas. Buscó a Dios y buscó qué era lo que Él quería de ella. Encontró respuesta tras mucho sufrimiento y se puso manos a la obra: la reforma de una orden alejada de sus principios y que transformó el Carmelo, las Carmelitas Descalzas. Buscó y logró volver a la oración, la pobreza, la sencillez, el silencio, la fraternidad y a una vida más centrada en Dios. Y ahí comenzó una de las más grandes aventuras de su vida.

Ese día estuvimos con la Santa viajera, fundadora, de extraordinaria inteligencia y de gran sentido del humor. Con una mujer llena de fuerza y una enorme capacidad para superar dificultades. Porque ella sufrió incomprensión, problemas económicos, enfermedades, oposición, incluso dentro de la Iglesia. Tuvo miedo, dudó y se cansó.

Paralelamente a sus palabras, Mercedes nos proponía participación y reflexión insistiendo en lo mucho que hay de las enseñanzas de la Santa en nuestros días. Es ejemplo vivo de que la fortaleza no significa que una persona no tenga dificultades. La fortaleza significa seguir adelante a pesar de ellas. Su renovación es sinónimo de volver a las raíces para recuperar aquello que nunca debimos perder.  Y para renovar hay que empezar a caminar y no pensar que otros lo harán.

Santa Teresa, apostó por las mujeres, creía en ellas. Mujeres de oración y también maduras, responsables y capaces de crear comunidad y tomar decisiones.

Una mística, nos explicaba Mercedes, con los pies en la tierra. La fuerza la encontraba en la oración, una oración que no cierra los ojos a lo que nos rodea y que nos debe llevar a comprometernos más profundamente con la realidad.

Teresa, como se refirió Mercedes a la santa a lo largo de la charla, nos dice claramente que no tengamos miedo a comenzar de nuevo. 

Mercedes nos invitó a hacernos unas preguntas: ¿para qué queremos nuestra vida? ¿qué hacemos con nuestras capacidades? ¿a qué causa merece la pena dedicar nuestros esfuerzos?

Para terminar, Mercedes nos ofrecía su conclusión: Santa Teresa de Jesús fue una mujer fuerte y lo fue porque se dejó sostener por Dios. Fue una mujer que soñó y trabajó; que rezó y caminó; que sufrió y continuó. No se rindió pese a las dificultades y amó profundamente a la Iglesia y por eso quiso ayudar a renovarla.

Quizá esa sea la gran enseñanza que nos deja hoy Teresa: “No tengamos miedo a renovar aquello que necesita ser renovado”











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