miércoles, 22 de abril de 2026

 


Una tarde muy especial


22 de abril de 2026.- A todas nos movía la curiosidad, pero ninguna imaginamos que la tarde iba a resultar tan magnífica. Disfrutamos y mucho, fue una tarde diferente, volvimos con una sonrisa en la cara y con el agradecimiento por haber tenido la oportunidad de disfrutar de una excursión BONITA       y sin necesidad de irnos más allá de la Virgen.


La tarde, 20 de abril, se quedó corta para todo lo que había que enseñar y hacer. Junto al recorrido botánico por decenas de plantas autóctonas y sus historias, tuvimos tiempo para participar en un Taller de Antotipia con las plantas como protagonistas.

En las proximidades de la Cueva de la Laguna, nos esperaban nuestros anfitriones, Carmen Lázaro y José Luis Casero en un terreno recuperado, rodeado de olivares y almendros. Es El Bosque, un terreno que cuatro criptanenses muy quijotescos adquirieron hace cerca de cinco años llenos de ideas e ilusiones. Una de ellas precisamente hacer de este espacio un pequeño bosque mediterráneo.   


TODAS UNAS ARTISTAS: TALLER DE ANTOTIPIA

Primero fue el taller de Antotipia de la mano de la profesora de Bellas Artes, Carmen. Como buena profesora nos explicó, por encima, el proceso del descubrimiento y desarrollo de la fotografía que tuvo en la cámara oscura la clave para llegar hasta la fotografía actual, así como las investigaciones en sustancias fotosensibles que requerían el uso de productos químicos. Paralelamente se experimentó con jugos de plantas sensibles a la luz y es ahí donde se enmarca la técnica de la antotipia: proceso fotográfico ecológico y artesanal del siglo XIX que utiliza la fotosensibilidad de pigmentos vegetales (flores, frutas, verduras) para crear imágenes mediante la luz solar.


Nuestras imágenes fueron pequeñas ramas, hojas, flores…; la emulsión, una mezcla de cúrcuma con alcohol de 96º y el soporte, un pequeño trozo de papel de acuarela o similar. Extendimos la mezcla, colocamos encima nuestra composición botánica y la cubrimos con un metacrilato para protegerlo a la vez que lo exponíamos al sol hasta que el fondo se aclarase. El tiempo depende de la intensidad del sol, la hora del día, la época del año… Y eso hicimos.

El proceso lo finalizaríamos al final de la tarde. Tocaba coger nuestra composición y pasarla por agua. La mayoría de nosotras, además, pusimos bicarbonato sobre el dibujo para oscurecerlo y lograr un mayor resalte. Solo quedaba esperar a que se secara.


RUTA BOTÁNICA MUY AUTÓCTONA

Mientras nuestras pequeñas obras de arte tomaban el sol, José Luis nos guiaba por una ruta botánica llena de información, curiosidades y anécdotas.
José Luis nos decía que llegaron al Bosque con tres ideas en la cabeza:
-Intervenir en un terreno degradado para favorecer un crecimiento generativo del mismo. Esto implica renunciar a arar y a usar productos químicos. El terreno se cubrió de mantillo para proteger la vegetación de la falta de agua, mantener la humedad y nutrir.
-Recuperar especies autóctonas de verdad, propias del bosque mediterráneo y con plantas que adornaran el terreno con flores a lo largo de prácticamente todo el año. Para ser fiel a este principio quedan descartadas especies que creemos tan de aquí como el olivar, el trigo, membrillo, almendro… Hay que mirar más atrás en el tiempo para llegar a la higuera, ciprés, olmo, pino, encina, jara…
-La tercera idea e ilusión era el poder practicar el land art (arte en la tierra) que no es otra cosa que la intervención artística en la naturaleza respetando el entorno. Y ahí está Carmen, ella pone creatividad y arte.
Una vez situados en El Bosque y conocido el porqué de esta quijotesca iniciativa era el tiempo de comenzar el recorrido botánico de la mano de José Luis. Encina, coscoja, ciprés esparraguera, aladierno y su fruto purgante dispersado por aves. Aromáticas como la salvia o el romero. No faltaron el rosal silvestre, el laurel, el mirto, lentisco, majuelo, algarrobo, retama, olmo, jara, pino piñonero, almez, azufaifa, higuera (el árbol más antiguo cultivado por el hombre)… Qué de curiosidades nos pudo contar José Luis de cada una de estas plantas: historia, tintes, riego, usos medicinales, origen de su nombre, diferencias, cultivo, semillas… El caso es que nos quedó medio recorrido por hacer.

El tiempo se nos echaba encima y aún quedaba terminar el proceso del Taller de Antotipia y merendar. Y eso fue lo que hicimos. Recogimos nuestros pequeños lienzos, los pasamos por agua y los oscurecimos con bicarbonato y ¡¡¡tachan, tachan!!! Ya teníamos nuestra gran obra de arte.






Merendamos sentados en unas cómodas piedras repartidas muy amigablemente. Compartimos, reímos y charlamos. Foto de grupo y vuelta al pueblo tan contentas.

Gracias Mari Carmen y José Luis, habrá que volver a descubrir el resto de especies que crecen llenas de historias en ese medio recorrido que no pudimos terminar. Y a ser posible que no se a mucho tardar.


Laura Figueiredo. Fotos: Manolo Mellado




































 

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